Impacto directo y trazable.
El inicio de la vida. Cada dólar representa un metro cuadrado de bosque protegido y/o restaurado. Permitir que cualquier persona sea parte del cambio desde una acción mínima pero concreta.
Los primeros signos de crecimiento. Contribución que impulsa la restauración de un área significativa, fortaleciendo la biodiversidad local.
El crecimiento sostenible y visible. Cada donante contribuye a consolidar corredores biológicos y acciones de conservación en campo.
La plenitud del ecosistema. Quienes alcanzan este nivel se convierten en Guardianes del Bosque, participando activamente en la perpetuidad del proyecto.
"No estamos acá solo para imaginar un futuro mejor.
Estamos acá para restaurarlo."
Río Dorado, Localidad de Las Lajitas, en medio de la yunga salteña
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